Paisajes de extinción

GIRA

Teatro Victoria, Santa Cruz de Tenerife: 9 y 10 de septiembre.

DT Espacio Escénico, Madrid: 13, 14 y 15 de octubre.

Espacio Inestable, Valencia: 26, 27, 28 y 29 de octubre.

La Nave de Cambaleo, Aranjuez: 7 y 8 de diciembre.

La Usina, Madrid, 9 de diciembre.

Teatro Ensalle, Madrid, 19, 20 y 21 de enero, 2018

 

FICHA ARTÍSTICA

Texto y Dramaturgia: Julio Fernández Peláez

Creación artísitca e Interpretación: Eva Alfonso y Julio Fernández

Movimiento: Eva Alfonso

Iluminación: Montse Piñeiro

Visuales: Montse Piñeiro y Julio Fernández

Música canción: Rubén Abad.

 

SINOPSIS

Reivindicar el abandono, de eso habla esta pieza, de reivindicar la interrupción, la detención del movimiento para que los sentidos recuperen su capacidad de sentir, dejar de tocar para poder acariciar, dejar de oler para intuir, dejar de escuchar para oír, dejar de mirar para ver, sin focalizar, sin intención pero con atención, sin necesidad de comprender, pero con los oídos abiertos pero con los ojos abiertos no a lo que escuchamos ni a lo que miramos sino a todo lo que oímos y vemos sin que para ello exista sonido o exista luz.

Muestra textual:

Apareció el libro casi descompuesto después de un largo abandono. Ese libro no era un libro de artista sino un libro de vida, de un fragmento vital que yo había pintado, página por página, con esencias de cocina (también el olor a curry o a pimienta había desaparecido). Contenía, además, pensamientos diversos escritos a mano sobre aquel Berlín donde entonces me encontraba, y algunas fotos que con el tiempo ý la humedad se habían borrado por completo.
Logré despegar las páginas del libro, aún provocando en él tantas heridas que el libro perdió toda su apariencia como libro, pero recuperando, de este modo, una insospechada y misteriosa fuerza. Supe, entonces, que era mi abandono lo que me había empujado a buscar el abandono de las urbes, y lo que, también ahora, me retenía en este mundo comido por la desesperanza.
El abandono que me da la ilusión de formar parte de un todo, a la vez inmóvil y al mismo tiempo a la deriva, como un árbol que crece en mitad de las vías muertas, como unas vías que avanzan sin control en medio del bosque, sin trenes, solo sus raíles que dibujan y dibujan apenas un camino lleno de interrupciones.

 

 

Crítica en el blog de Teatro Victoria, Tenerife:

 

La era del abandono de Anómico

Fue en torno a una era de eucalipto donde la compañía gallega Anómico Teatro expuso una creación que se mostró como una suerte de confesión sentimental de contenido social, político pero personal e íntimo. Una bailarina y un actor que se mostraban honestamente, sin grandes pretensiones más que hacernos reflexionar sobre el abandono como forma de contemplación.

 El paisaje escénico se presentaba sencillo, y en lo que pareciera ser una era (ese espacio circular donde se trillan las mieses) con hojas de eucalipto colocadas minuciosamente de forma circular formando casi una espiral que se extendía y abría hacia todos los puntos del escenario. La escena multifuncional se convertiría en paisajes extintos muy diversos. Desde el ruedo de un pequeño circo hasta un vertedero o el mismo mar. El olor suave del eucalipto bautizó la sala desde la apertura. La delicada iluminación de la mano de Montse Piñeiro permitía al imaginario trasportarse hasta una plantación de eucalipto, debajo de la cual podrías observar como los rayos del sol del atardecer iluminaban el paseo.

Las proyecciones de vídeo mostraban entornos de abandono sobre un gran lienzo que sería manipulado ocasionalmente para cambiar su posición escénica. Durante diferentes momentos de la performance un lienzo en blanco aparece como personaje protagonista que e incluso sorprende por su conversión limínica y juego de luces y sombras.

Dos cuerpos son los que aparecen en escena, sin casi interacción entre ellos. Julio Fernández muestra verdad en la palabra, producto quizá de ser el propio autor de la base textual de la obra, todo a partir de unas cartas escritas en los 90 por el propio autor, dirigidas a un tal “Damero Mudo”, que como explica al público “no era otro que un pseudónimo de mi mismo”.

El trabajo corporal de Eva Alfonso es bello y precisamente ejecutado, tiene un movimiento delicado acorde con la pieza escénica.

La propuesta escénica de Paisajes en extinción, que así es como se titula este trabajo performático, da protagonismo al texto, el cuerpo, las proyecciones de vídeo, y la iluminación de forma igualitaria sin que uno parezca resaltar más que otro. Un trabajo realmente bello, con una ejecución limpia y milimétrica, donde se observa que detrás de la sencillez y elegancia escénica siempre se oculta un minucioso trabajo que pocas veces se valora.

Perder la oportunidad de ver Paisajes en extinción sería perder un regalo que hacerse a sí o que hacer a alguien con quien compartir el amor por el abandono. Un regalo escénico producto de una residencia artística en el santacrucero Teatro Victoria.

Rocky Laguancha, 20 de septiembre de 2017

 

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DOSSIER DE    Paisajes_de_extincion

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