Julieta virtual

Sinopsis:

El texto del que se parte, subtitulado “Cómo emular a Heiner con un desatascador” es un panfleto abiertamente político escrito en verso y que resucita a la Julieta de Shakespeare para crear un virus de justicia feminista en la Red.

Julieta quiere redimir la realidad de su atrofia paroxística para incitar a la acción.

Características escénicas:

El discurso visual de Julieta virtual circunda en todo momento la fractura en el ritmo, desde silencios de oscuro o zonas de extrema lentitud a la emisión fulgurante y espectral de mensajes de carácter subliminal.

Julieta virtual juega con distintos planos de realidad/virtualidad, realidad/parodia, y realidad/simulación, creando un universo escénico donde lo emitido en directo se confunde con lo emitido en diferido y lo que pasa en escena con lo que también fuera de la sala sucede, vulnerando de este modo la conciencia ficcional con la que el espectador se dispone a recibir el evento.

 

DOSSIER JULETA VIRTUAL

ACTUANTES:Eva Alfonso / Julio F.Peláez

 TEXTO Y DRAMATURGIA:Julio Fernández Peláez

 ILUMINACIÓN: Antón Ferreiro

 con la colaboración de Zaida Gómez

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CARTEL

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VIDEO EN VIMEO

FOTOS

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Extracto del texto:

“Mi cuerpo es el reducto invertebrado de lo que queda de mí.

Atormentada y valiente.

Sin aire que me asfixie y sin muérdago que prenda mis venas.

No tengo peso.

Mi rostro

tan inocuo como la piedad que se oculta tras la ceguera.

No sé cuándo comenzó la mentira de mi muerte.

Soy Julieta.

Fenecida y viviente.

En un mundo de luces

donde nunca los hombres son iguales a la luz de las farolas.

En un mundo de planicies

donde sólo los locos y los mendigos escapan a la incandescencia niveladora

de la lucidez

de los dueños del mundo.

Soy Julieta…”

 

CONSIDERACIONES FEMINSTAS EN JULIETA VIRTUAL:

Julieta nace sin creador, sin poeta, sin ley, y su existencia antinatural -a modo de paradoja- obedece solo a una salvaje naturaleza, femenina porque podría traer vida al mundo en su vientre, pero que se niega a hacerlo mientras el mundo siga dominado por la ceguera. De traer vida, está sería tan viral como ella misma, y la reproducción no tendría como objetivo hacer perdurar la especie, sino en todo caso, luchar en contra de ella: “Mi veneno es el veneno de las palabras que domina al poeta, / el sonido de las monedas que domina a los poderosos, / la leche de los senos / que subyuga a las madres ansiosas / por traer culebras al mundo. (…) pariré Julietas / para perdurar para siempre…

La resurrección de Julieta desde la tradición literaria es la resurrección de una infamia en contra de las mujeres, perpetrada durante siglos por las costumbres relatadas a través de la propia cultura. Esa Julieta de Shakespeare ha despertado de su inacción -la que correspondía a la mujer desde la Antigüedad-, y se manifiesta en su auténtica esencia. En contra de la debilidad asociada a lo femenino, Julieta se presenta con fuerza bruta contracultural, dando un sentido a la venganza y a la diseminación de la rebeldía: “Soy la biografía de una muerta que no se puede borrar, / soy la huella que será imposible borrar, (…) Múltiple, versátil, locuaz, propagandística. / Mesiánica voz de la feminidad bruta”.

La denuncia de Julieta es una denuncia histórica de justicia que tiene que ver con el dolor causado y sufrido. Aunque la comparación pueda parecer exagerada, en muchos asuntos, la justicia sigue siendo “como en los tiempos que reinaba la persecución a las brujas por jugar con muñecos de cera y hacer maleficios y esta era la única justicia”. Tampoco el amor ha mejorado su condición, y sobre este tema hay abundantes trazos de desconfianza en el texto: “Otros derraman su sudor para que Julieta y Romeo puedan enamorarse./ Otras tejen las ropas de H&M, Nike, Benetton, Lee o Inditex que hacen que tú y yo podamos enamorarnos”. Justicia y amor se unen alrededor de la idea de Julieta como víctima, no ya la Julieta resucitada, sino la de Shakespeare, como figura representativa de todas las víctimas, de nuevo, de la cultura, en la que el dramaturgo (Shakespeare) constituye un símbolo: “Está escrito. / Yo fui víctima de mi propia juventud. / Víctima de la belleza de una adolescente de catorce años. (…) Víctima de una repentina y pasajera inflamación eyaculatoria causada por un descontrolado fluir de feromonas. (…) Ya no son tan tonta como la Julieta de Shakesperare. / Ya no son tan ñoña como la Julieta de Shakesperare. / Ya no son tan sosa como la Julieta de Shakesperare….

Una vez establecido el motivo de lucha, este aparece de forma reiterada a través del lenguaje. El acento sobre los derechos humanos es más sonoro y doliente al hablar de la situación de la mujer: “Que hablen claro de una puta vez de toda la pasta que le dan a las fábricas de automóviles para que no se vayan a tomar por culo y sigan contratando a las chicas que montan las tapicerías interiores hasta que las echen a la puta calle. / Que hablen claro de las ayudas que niegan a las mujeres que denuncian a sus maltratadores y de lo que gana un fiscal que investiga la vida de los asesinos de mujeres. / Que digan qué pasó para que mujeres ilegales a punto de parir fueran atadas en sus asientos de low cost para abandonarlas más tarde al vacío del desierto.” Especialmente en lo que se refiere a la confección textil, el texto se revuelve con dureza, pero no solo el texto, también la escenificación de Julieta Virtual. En una de la performance que se inserta en la pieza, la hija del dramaturgo (de Julio Fernández) viste un traje de papel fabricado con fotografías de niñas explotadas en fábricas textiles, y más tarde su abuela le ayuda a “lavarlo” para que estas imágenes desaparezcan.

Las estructuras de poder son descritas desde una perspectiva hipercrítica: No es solo el patriarcado lo que se critica sino la moral pervertida desde el poder mediante la fuerza ejercida por lo masculino, representada en Romeo: “…la tenacidad de los hombres por aniquilar a sus mujeres / y aniquilarse a sí mismos. / Romeo conductor de tanques, piloto de cazabombarderos, general de tropas cualificadas y preparadas para el asalto civil, causante de millones de mujeres muertas en Irak, en Afganistán, en Kurdistán, en Chechenia, en Colombia, en Siria, en Gaza, en Méjico, en Libia, en Irán, en Ucrania, en África…”

Estos son los mecanismos de humillación que tejen una red de imágenes en las que no solo la mujer sale mal parada, también la propia belleza: “Y flores, muchas más flores, para esas heroínas de la publicidad / que militan en el Corte Inglés mostrando la nueva colección primavera / de bragas y sujetadores / para culos y tetas / increíblemente / suaves”.

Julieta Virtual pone al descubierto tópicos presentes en la obra de Shakespeare: “Mis labios tienen el pecado que os quitaron, le dije a Romeo tras recibir su beso.”, para denotar la capacidad de asimilación y penetración de estos tópicos generación tras generación. Para librarse de ellos, son precisas alas de papel, enormes alas de papel, delicadas y rotas, pero capaces de hacernos volar.

Al principio de la puesta en escena se proyecta una pequeña película de una Julieta real, una mujer de unos 80 años que resiste en el medio rural y que habla sobre los dinosaurios. Los dinosaurios, metáfora de las fuerzas vivas que controlan el mundo, es posible que se extingan algún día, dando paso a una concepción más humana y femenina de la realidad. Mientras tanto, son necesarias Julietas.

 

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